El Peñasco. Milla 775. Phoenix, Arizona.

June 8th, 20091:10 pm @ max

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El Peñasco. Milla 775. Phoenix, Arizona.

 

 chimisLa recomendación de John, un amigo colombiano radicado en Phoenix nos llevo a el El Peñasco, restaurante y pueblo chihuahuense de donde proviene la familia de Mayela Vargas, dueña del establecimiento.  

Después de no haber probado alimento durante casi un día entero en mi afán por recuperarme de la batalla que sostuve con el six-pound burrito en Las Vegas, decidí que lo mejor era consentir a mi estomago con uno de mis platillos favoritos: la famosa Machaca con huevo proveniente del norte de México cuyo ingrediente principal es la carne seca de res, tradicionalmente machacada con una piedra, mezclada con huevo, cebolla, jitomate y chile, acompañada de frijoles molidos y tortillas de harina. 

Al desbarrancarme por las cumbres de mi platillo me percate de que la carne no era seca, sino que por el contrario, sus jugos se exprimían en cada mordida que daba a mis tacos hechos con tortillas de harina triangulares. Si triangulares! no redondas. No estoy seguro si las cortan así para coordinarse con la geometría de los nachos amarillos y rojos que nos ofrecieron mientras esperábamos nuestros platillos o porque de esta forma les resulta más fácil eficientar insumos. Lo cierto es que tanto triangulo y tonalidades rojas me hizo pensar en la estética del desierto plasmada en vasijas y otros elementos de la cultura material de los grupos indígenas aridoamericanos. Estos patrones estéticos son comúnmente utilizados en la comercialización y presentación de los alimentos mexicanos en los restaurantes de raigambre sauthwestern, así como en muchos de los restaurantes mexicanos establecidos en las ciudades europeas. 

Se dice que como alimento, el machacado de venado era consumido desde tiempos prehispánicos gracias a su gran capacidad de conservación, pero no fue sino hasta 1928 el municipio de Cienega de Flores, del estado de Nuevo León vio nacer este platillo en la hacienda de la “Tía Lencha”, cuando los constructores de la carretera libre a Laredo, trabajaban en la zona. Tras hartarse de solo comer carne seca le pidieron a la tía Lencha que les cocinara la carne en otra presentación; la cual empezó a guisar con manteca de puerco, chile, tomate y cebolla, añadiéndole además huevo, dando como resultado el Machacado. La historia no especifica de donde provenían los constructores de la carretera, pero lo que resulta relevante es que el hartazgo de foráneos promovió que un alimento ancestral fuera fusionado con otros ingredientes impulsando una innovación culinaria que se convertiría en distintiva del norte mexicano.  Lo que no deja de llamar mi atención es porque la machaca que me ofrecieron no era seca, sino jugosa, lo que en sabor se asemejaba más a La ropa vieja del suroeste mexicano. La carne seca no tienen mayor problema para sortear las leyes fitosanitarias estadounidenses, sin embargo, este restaurante mexicano no complicaba su funcionamiento intentando resolver los dilemas de la autenticidad.

Nataly, la novia de John, se decidió por las Mini Chimis. Las cuales eran una versión diminuta de las Chimichangas, alimento que se hizo famoso entre mi familia desde que hace más de 10 años, Natan, estadounidense originario de Ohio, llego a vivir a casa de mis padres por medio de un programa de intercambio. En algún momento de su estancia Natan decidió  hacerse de la compañía de un gato al cuál llamo Chimichanga, asegurando que este no solo era un platillo mexicano, sino que además era su favorito. Para su sorpresa, durante su paso por México no se encontró con las Chimichangas, lo cual pudo haberlo motivado en la elección del nombre para ese gato que de alguna manera le recordaba a la comida que consumía en su estado natal. 

  Según cuenta Mayela, en la actualidad sólo radican de dos a tres familias en el Peñasco chihuahuense. Sin saberlo, desde 1995 cientos de kilómetros al norte, miles de consumidores alimentan la futura memoria colectiva de un pueblo mexicano condenado a convertirse en fantasma, como aquellos en Phoenix que han vuelto a la vida sólo tras venderse como fantasmas para ser consumidos por viajeros en búsqueda de un pasado inmutable que los ayude a lidiar con su moderna cotidianidad.